lunes, 6 de febrero de 2012

El Nuevo Paraíso

Día y noche espero tu llamar
mas las horas pasan y el teléfono no se atreve a sonar
Varios meses han pasado desde que te decidiste marchar
No me abandonaste, lo dijiste al final
Dijiste: "Regresaré, amor, sólo me tienes que esperar"
Y llevo aquí seis meses, tratando de mi esperanza avivar
La maldita guerra decidió nuestra puerta tocar
Y a mi único ser me ha decidido arrebatar
La soledad me ha acompañado en mis noches de dolor,
Mi almohada ha callado todos las lágrimas y mi estupor
Ni el sol ni la luna, me pueden alumbrar
El temor es ahora lo que me puede consolar
Las dudas en mi cabeza me han comenzado a torturar
Pregutándome ahora si muerto o vivo podrás estar
Mi corazón grita por mis dudas aclarar
Mis ojos lloran por la verdad apreciar
Mi alma no puede con esto, necesita de ti para poder continuar
¿Qué demonios ha ocurrido? ¿Por qué esto tiene que pasar?
Sueño con las balas de las armas al disparar,
Con los llantos de los hombres en su juicio final,
Con la sangre que emana de un cuerpo inmortal
¿Será, acaso, mi amor víctima del destino infernal?
Ha pasado mucho tiempo desde la última carta que recibí
Más pánico me entra ahora, no me ha podido ni escribir.
La vida me ha pateado, y muy lejos me ha llevado
Acercándome a un paraíso que no tiene nombre ni tallado
Me he dicho que vida sin ti no es vida
¿Para qué continúo con intriga?
Extraño a mi amor, a mi vida
Ya todo este presente es una mentira.
Enloquecida por la angustia y la desesperación
He mirado la navaja con grandeza y emoción
"Si muerto estás, en la muerte te acompañaré yo"
El suicidio es el paraíso, el nuevo paraíso que he de encontrar.
Tomé la navaja y mis venas comencé a cortar
Observando cómo la navaja se fundía con mi piel de sal
La sangre brotaba y brotaba sin parar
Ahora oscuro y borroso todo se volvió a tornar.
Dos años después alguien comenzó a la puerta tocar
La abrió con la llave que debía de conservar
El hombre observó lo que había en ese lugar
El cadáver de su esposa, muerto, sin respirar
Estaba en descomposición, el hedor era algo que no podía soportar
Enloquecido por el dolor, al alcohol se entregó
Viviendo algo que no podía aceptar
Un día, en su locura, su lengua logró tragar
Llevando al pobre soldado al juicio final
El hombre sonrió y comenzó a llorar
"Espérame, amada mía, muy poco te voy a encontrar".

No hay comentarios:

Publicar un comentario