sábado, 24 de diciembre de 2011

Hermosa Rosa Roja

Has procurado a una rosa enamorar
Te acercaste a ella, le hiciste suspirar
La ponías mas hermosa tan sólo con tu mirar
Y poco a poco ella te quiso acompañar
La hermosa rosa aquella no podía imaginar
Que este hombre maravilloso la fuera a traicionar
Para ella era increíble, imposible en realidad
Y para los momentos se podía demostrar.
Ambos eran felices, sonreían sin parar
Hasta que un día negro todo pareció acabar
La hermosa rosa roja no paró de llorar
Al ver que su amado la iba a abandonar,
Al hombre no le importó ver sus pétalos marchitar
No le importó ver sus espinas secar
Así que dio la espalda y se puso a andar
Dejando a la hermosa rosa en un vacío singular
La pobre rosa hermosa tardó años en recapacitar
Y observando su decoloración no paró de gritar
Pues de un rojo intenso pasó a negro acabar
Y de espinas secas a brillantes alfileres mutar
La pobre rosa negra lo comenzó a odiar
Y en el transcurso de los días le comenzó a buscar.
A la mañana invernal con otra le pudo observar
Haciendo que su rencor comenzase a brotar
Dormido le vio
Le vio respirar
Acercándose así para oír su palpitar
Su rostro era el de un ángel
Un ángel celestial
Sonrió un momento e instó a sus lágrimas brotar
Ebria por su belleza y por su serenidad
Le clavó sus espinas, llevándole al juicio final
El hombre despertó, gritando sin parar
Colocando su mano en el pecho para su corazón ubicar
Miró a la oscura rosa llorando sin cesar
Sintiendo la sangre que emanaba a una velocidad anormal,
Arrepintiéndose de haberle hecho mal.
Un silencio había llegado, un silencio sepulcral
Ya no habían gritos, sólo la lluvia repiquetear
La rosa lo vio interte, observando cómo le llevó a su muerte
Y, adolorida, sintió volverle a necesitar
Se acercó a él, para en su oído muerto susurrar...
Te amo, no te he dejado de amar.
A continuación de eso se dedicó a marchar
Para en el invierno poderse desatar
Gritó y lloró sin parar
Hasta que en esa misma noche sus espinas se dio a tragar
Desgarrando su garganta, llevándola al final
Alegre por marcharse
Y estar con su amado en la eternidad...

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