jueves, 15 de diciembre de 2011

Tiempos de vejez

Hoy en mi mesedora pensé por todo lo que he pasado.
Como una película visualicé todos los hechos de mi pasado.
Lágrimas caían pues al paso de los años casi todo he olvidado.
Ahora soy un vejestorio, cansado y arrugado.
Muchas veces me pregunto si mi vida he disfrutado, aunque lo dudo mucho, pocas cosas he logrado.
Muy pocos hay a mi alrededor, no muchos han aguantado.
Mi padre, mi madre, ni mis hijos han continuado.
Sólo quedo yo y esta mesedora, observando este paisaje que tanto me enamora.
Mi madre, una inigualable mujer, murió en los brazos de una camilla, aguantando el dolor de un pecho apretado y rezándole a Dios que su corazón no fuese parado.
Mi padre fue quien siguió, pero su avanzada edad lo mantuvo muy postrado, hasta que una noche lo vi dormido y congelado.
Mi esposa murió en el parto, y mis hijos ahorcados, el suicidio es algo por lo que siempre he llorado.
Así que quedo yo, sólo y más que abandonado, viendo el marrón de mi café y sintiendo su sabor frío y amargo.
Con la mirada perdida y un corazón destrozadp, sigo pensando en la vida, sigo lamentando el pasado.

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